Desde la Edad Media la industria textil tuvo una gran importancia en el desarrollo de la economía europea, de ahí que el enorme éxito de la cochinilla en esta época se debiera esencialmente a la demanda comercial y al uso por los tintoreros, lo que explica que la exportación de la cochinilla mexicana fuera la segunda fuente de ingresos para la Corona española, después de la plata.

A partir de este hecho, queremos sugerir que los pintores se interesaron en primer lugar por reproducir telas teñidas con grana cochinilla: paños, cortinas, tapices, entre otros. No es casualidad que el empleo de la cochinilla por los artistas europeos se desarrolló en los centros importantes de la industria textil, por ejemplo: Venecia, Sevilla, Amberes o Ámsterdam, ya que hasta el siglo XVII, la pintura que utilizaban se preparaba a partir de sobrantes de textiles. Lo mismo ocurrió con los estofados, esculturas polícromas de madera, cuyos textiles eran reproducidos utilizando la cochinilla.