Cuando en 1999 empezaba a realizarse el proyecto del Jardín Etnobotánico de Oaxaca, en el cual estuve trabajando, tuve la oportunidad de visitar algunos lugares donde el maestro Francisco Toledo y otros artistas estaban tratando de rescatar la grana cochinilla con buenos resultados. Ahora se está usando de nuevo tanto para teñir textiles como para productos de belleza, como lápices labiales cuyo color está hecho de grana.

Es interesante ver los huipiles teñidos con grana cochinilla. En la Costa Chica tuve la oportunidad de comprar un huipilantiguo teñido con este color. Cuando llegué a mi casa lo lavé y empezó a despintarse; al preguntarles sobre esto a los artesanos de Oaxaca me dijeron que una de las tradiciones de la grana en los textiles es que, al lavarse, el textil llora. Así, cada vez que las personas lavan sus huipiles son felices de que su huipil llore.