La fascinación que Zurbarán tenía por los textiles se aprecia claramente en esta obra, donde reproduce a detalle un brocatel bicolor sobre la mesa hecho generalmente en lino con tramas decorativas en seda teñida con cochinilla. El análisis efectuado en la obra detectó grana cochinilla en los rojos del brocatel, pintada con el mismo colorante.
Por otra parte, el fragmento de seda sevillano que se exhibe al inicio de este núcleo proveniente del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y que data del siglo XVII, guarda un gran parecido con el que sirvió de modelo a Zurbarán. El departamento científico del MET determinó que los hilos rojos de la tela fueron teñidos con cochinilla.