La recámara es una obra crucial para entender el significado de los colores en Van Gogh. En esta obra quiso expresar la idea de reposo, no a través de un color que simbolizara la idea de descanso, sino por medio de la organización de los colores, juntando pares de colores complementarios (como morado y amarillo), pero uno puro y el otro quebrado. La cochinilla interviene aquí para producir morados pálidos en la puerta y las paredes, que son opuestos al amarillo puro de las sillas y de la cama. De acuerdo con Van Gogh, es así como se sugiere la idea de reposo, mientras que cuando los dos colores complementarios son utilizados puros, producen un choque visual.