El color del poder también se refleja en la pintura civil, donde vemos representaciones de la
realeza y la nobleza, así como de personas ricas o influyentes por su posición en la sociedad. A
través de estas obras se pone de manifiesto que el alto valor comercial de los pigmentos
utilizados se suma a los valores estéticos renacentistas que privilegiaban la habilidad técnica del
pintor.