Mural encargado al artista por BASF, la compañía alemana que creció considerablemente en la segunda mitad del siglo XIX, gracias al comercio de pigmentos sintéticos, en particular la anilina, que corresponde a la ”A” del acrónimo BASF. Los pigmentos sintéticos, al ser más baratos y estar listos para usarse, sustituyeron rápidamente a los tintes naturales. El rojo de anilina contribuyó a desplazar el mercado de la cochinilla mexicana.

En esta obra Anguiano representa los progresos de los colorantes a través de la ciencia: desde el mundo prehispánico y su uso de los pigmentos naturales, como el nopal que evoca el proceso de cultivo de la grana cochinilla, hasta los materiales industriales y sintéticos producidos en los laboratorios.