Con esta pintura, Gauguin hace un guiño al título del cuadro de Gustave Courbet, Buenos días, Señor Courbet, que había visto junto con Van Gogh en su viaje a Montpellier. En este autorretrato, el artista se ve a sí mismo como un pintor moderno. La modernidad consiste en usar colores sintéticos recién introducidos en el mercado, y en usarlos muy a menudo puros, es decir tal como salen del tubo. Por otra parte, el análisis científico del cuadro permitió determinar la presencia de pigmentos orgánicos (pero no son específicamente de cochinilla).