Autor no identificado | Léopold Zborowski en la ventana de su galería en el número 26 de la Rue de Seine, ca. 1926

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Jonas Netter y Léopold Zborowski 

¿Qué lleva a la gente a comprar o vender arte? ¿Sólo una razón económica? No. Existe también un genuino amor al arte, en especial por parte de los coleccionistas. Tal fue el caso de Jonas Netter, quien integró su colección a partir de una curiosa dupla con el marchante Léopold Zborowski.

Netter fue un representante comercial de origen judío. Era un hombre discreto y alejado de la vida pública que gustaba de la pintura impresionista, pero que carecía de los medios para comprarla. Un día, mientras realizaba un trámite a la prefectura de París, Netter quedó fascinado por un cuadro que adornaba la oficina del prefecto, así que le preguntó quién era el artista. Se trataba de una obra de Maurice Utrillo. El funcionario, halagado por el interés de su visitante, compartió con Netter los datos del marchante Zborowski, quien le había procurado la obra.

Zborowski estaba inmerso en el mundo del arte y era cercano a algunos talentos emergentes del momento. Movidos por el amor al arte y el espíritu del coleccionismo, Netter y Zborowski iniciaron una sociedad comercial.

Netter aportaba los recursos financieros y Zborowski establecía contacto con jóvenes artistas que estaban por revolucionar el arte: Modigliani, Utrillo, Soutine, Kisling, de Vlaminck, Derain, entre muchos otros. La relación entre ambos personajes impidió que pintores fundamentales para la historia del arte moderno cayeran en el olvido.

Jonas Netter y Léopold Zborowski | El París de Modigliani y sus Contemporáneos

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