Modelo con brazo extendido y puño en alto. Serie de poses dirigidas por Siqueiros para la realización de diversos murales y pinturas de caballete

En un conjunto de doce imágenes que Leo Matiz elaboró para Siqueiros sobresale el puño crispado de Víctor Arrevillaga. A petición expresa, aquel modelo extendía su brazo derecho en alto con el fin de que Matiz captara con gran precisión ese gesto que, junto con el hombre mostrando sus palmas en Nuestra imagen actual (1947), representa una de las poses más emblemáticas de las obras de Siqueiros, referida también en su famoso autorretrato El coronelazo (1945).