INFLUENCIAS Y ENSEÑANZAS

La variedad y colorido del arte popular mexicano y la pintura de José Clemente Orozco constituyeron fuentes notables en la producción creativa de Chucho Reyes Ferreira.

De las artesanías mexicanas, Reyes Ferreira tomó el sentido folklórico, las formas y la riqueza cromática. De Orozco reconoció el arte expresivo, la sobriedad del color, y sus luchas por aprender la física y la química del oficio.

La admiración y aprendizaje del tapatío incluyó también a Georges Rouault y Marc Chagall. Ambos pintores europeos –y coloristas de vanguardia–, fueron modelos que repercutieron en el jalisciense en cuanto al tratamiento intenso del color y al trazo que define el contorno de la forma. Del francés, Reyes Ferreira asimiló el tono místico y el expresionismo de los temas (Cristos, prostitutas y payasos); del ruso –que visitó México y conoció a Reyes Ferreira en 1942–, el candor, la fantasía, las leyendas y la poesía popular.

En otro sentido, el particular punto de vista estético del pintor mexicano fue determinante en Luis Barragán y Mathias Goeritz, pues llegó a ser un excelente consejero de ambos, quienes asimilaron el uso del color, la luz, las formas, los materiales y las texturas.