Color y materialidad

Reyes Ferreira se inició como artista trabajando sobre papel de china –llamado también papel de seda–, un material de características sumamente peculiares por su fragilidad y transparencia, el cual encarnó el medio idóneo para su oficio de pintor. Con la experimentación plástica y el paso del tiempo, el tapatío logró los más atrayentes efectos en sus “papeles embarrados”.

El uso permanente del papel de china de colores como materia prima y la aplicación de una gama cromática contrastante caracteriza la obra pictórica de Chucho Reyes. En sus pliegos de papel toma los colores con los que están identificadas las manifestaciones plásticas populares: rosa, azul, rojo y amarillo.

Elevar, magnificar y dignificar la materia del papel parecen haber sido los ideales esenciales de este entusiasta del color, de las fiestas y las celebraciones del pueblo mexicano. Como pocos, rescató la tradición ancestral de elaborar pigmentos y soportes de manera artesanal; hacía sus propias mezclas de anilinas, adhesivos y aglutinantes en tazones de cerámica, siendo el temple y el gouache las técnicas utilizadas con frecuencia, a las que aplicaba un barniz para dar consistencia a los tonos empleados y al soporte mismo. Su método consistía en pintar –o “embarrar”– con una brocha de varios tamaños directo hacia el papel de colores colocado sobre una mesa. Así pudo explorar intensa y cuantiosamente múltiples formas en papeles de colores.