Horario del museo: Martes a Domingo de 10h a 18h

El retrato del diablo

Lejos de representar una entidad del mal, es una evocación de la ingenuidad popular y un pretexto para plasmar los tonos tornasolados y atmosféricos que solo Tamayo, como gran colorista, sabía lograr.

La figura tiene los brazos elevados y extendidos, imitando la forma de las astas asimétricas sobre su cráneo.

Recuerda a los juguetes populares mexicanos de Semana Santa, a las máscaras de carnaval, y a la vez a las figuras grotescas del Art Brut impulsado por Jean Dubuffet después de la Segunda guerra mundial, la cual ausentaba la formación artística, ignoraba toda tradición cultural, reinventó las etapas del acto creador, y en el desarrollo autárquico de las producciones.

La obra tiene una textura áspera, como si imitase el magma o el fuego infernal; por igual, las manchas oscuras que evocan el humo y le dan un carácter teatral y festivo.

Tamayo, Rufino.
“Retrato del diablo” (1974)
Óleo sobre tela
Colección Familia Bravo