Liubov Popova

El hombre es una criatura fascinante.
Apenas deja de trabajar, las ciudades mueren. Pero en cuanto retoma su labor, la ciudad revive. Qué fuerza más terrible es el trabajo del hombre.

Popova, 1914

1. Primeros años

Liubov Popova nació en 1889, en Ivanovskoe cerca de Moscú. La buena posición de su familia –su padre era un mecenas artístico y empresario en el sector textil– le permitió viajar durante su juventud por Italia donde conoció a los maestros renacentistas y por Samarcanda donde quedó profundamente impresionada por la arquitectura islámica y su “balance de las proporciones, colorido y ornamentación”. Después de un viaje a París donde pudo establecer contacto con algunos miembros de la vanguardia parisina, participó en exposiciones como 0.10: última exposición futurista (1915) y El almacén (1916), junto a Vladímir Tatlin, Alexandra Exter y Olga Rozanova.

2. Madurez

A partir de la muestra 0.10 y su acercamiento con Malévich, decidió unirse al grupo Supremus, que buscaba aglutinar las preocupaciones formales del cubismo y el futurismo en una teoría propiamente rusa. De esta época datan sus Arquitecturas pictóricas (1916-18), composiciones a base de figuras geométricas primarias donde Popova logró sintetizar la búsqueda tridimensional del suprematismo mediante la aplicación de una colorida paleta propia. Sin embargo, atraída por el sentido material del constructivismo, abandonó el grupo para volver a un arte acorde con los tiempos: “La época a la que ha entrado la humanidad, es una de desarrollo industrial y por lo tanto, la construcción de elementos artísticos debe emplearse en el diseño de los materiales de la vida diaria o, en otras palabras, en aquello que la industria llama producción”.

Popova colaboró entonces en el diseño de vestuario de Romeo y Julieta (1920) bajo la dirección de Alenxandr Tairov, y un par de años más tarde, en 1922, con el célebre Vsévolod Meyerhold, en la producción de la escenografía de El magnánimo cornudo de Fernand Crommelynck. En busca de mayor congruencia con sus ideales, de 1923 a 1924, trabajó en la Primera Fábrica Textil del Estado, en la elaboración de distintos diseños de prendas de vestir.

3. Muerte y legado

En 1924, con apenas 35 años de edad, Popova murió de escarlatina. Meses más tarde se llevó acabo un homenaje a su trayectoria en el Museo de Cultura Artística alojado en el VKhUTEIN de Moscú. En un discurso elaborado para la ocasión, el crítico Ivan Aksionov recordaba: “Popova decía que ningún éxito en el terreno de las artes la llenaba de satisfacción de la misma manera que el hecho de ver a los campesinos y obreros comprar alguna prenda suya. De hecho, la pasada primavera, todo Moscú vestía los diseños de Popova sin siquiera saberlo; diseños fuertes, llenos de vida y movimiento, tal como la naturaleza de su creadora”.

Citas de: Exter, Goncharova, Popova, Rozanova, Stepanova, Udaltsova: Amazons of the Avant-Garde, John E. Bowlt y Matthew Drutt (eds.), Nueva York, Solomon R. Guggenheim Museum, 2000 / Christina Kiaer, “The Russian Constructivist Flapper Dress”, Critical Inquiry 28(1):
“Things” (Autumn 2001), pp 185-243.