Kazimir Malévich

He sobrepasado los límites de lo imposible y he despejado bahías con mi aliento. Ustedes siguen atrapados en las redes del horizonte, como peces.

Malévich, 1915

1. Primeros años

Kazimir Malévich, nació en 1879 cerca de Kiev, en la actual Ucrania. Como hijo del capataz de un ingenio azucarero, pasó gran parte de su infancia en el campo entre plantaciones de azúcar. A los 25 años de edad, Malévich se matriculó en la Escuela de Pintura de Moscú. A partir de 1911, participó con obras de corte futurista en distintas exposiciones de grupos como la Unión de la Juventud, Der Blaue Reiter y Sota de diamantes. En esta última habría de coincidir con Natalia Goncharova quien ejercerá una influencia decisiva tanto en sus reflexiones sobre del arte tradicional ruso como en la composición cromática de algunas de sus obras tardías (El escita o El segador, 1911–1912 y Muchacha en el campo, 1928-1929). En 1913 colaboró en el diseño artístico de la pieza teatral Victoria sobre el sol, con música de Mijaíl Matiushin y libreto de Alexéi Kruchiónij.

2. Madurez

En 1915, en el marco de la controvertida 0.10 última exposición futurista, Málevich fue confrontado por Vladimir Tatlin quien veía en sus obras –particularmente en Cuadrado negro sobre fondo blanco– una afrenta. A la par de la exhibición, publica el manifiesto Del cubismo y el futurismo al suprematismo: el nuevo realismo pictórico, en donde afirmaba: “He destruido el lazo del horizonte y me he zafado del círculo de los objetos, el lazo del horizonte que tenía encarcelado al artista y a las formas de la naturaleza.”

Sentadas las bases de su teoría, Malévich aceptó una invitación para unirse a la planta de profesores de la Escuela de Artes de Vitebsk, entonces bajo la influencia de M. Chagall. Aprovechando su popularidad entre el alumnado, fue nombrado director; los métodos pedagógicos del ‘obsoleto Chagall’ fueron sustituidos entonces por la búsqueda de la emoción estética pura del suprematismo. En Vitebsk habría de fundar el grupo Unovis (Afirmadores del nuevo arte), que le servirá como plataforma para trasladar la experimentación tridimensional fuera de la superficie del lienzo. Volvió entonces la mirada hacia la arquitectura y la crítica cinematográfica; comenzó el diseño de esculturas tridimensionales a las que bautizó como arquitectones. (Alpha, 1923). “La pintura hace tiempo que ha sido derrotada, y el pintor mismo es un prejuicio del pasado”, concluyó.

3. Muerte y legado

De vuelta en Moscú, Malévich estuvo involucrado en distintas posiciones del IZO (Departamento de Cultura del Estado) y enseñó en los VKhUTEMAS (Talleres de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica). Viajó a Polonia y Alemania. En la Bauhaus sus escritos fueron recopilados en El mundo no objetivo (1927), publicación de gran impacto en Occidente.

Hacia finales de 1920, el creador del suprematismo tuvo que librar varias batallas en contra de constructivistas y productivistas por igual, quienes lo percibían como un enemigo del espíritu pragmático de la revolución bolchevique. Los censores estatales lo interrogaron acusándolo de formalismo. Murió de cáncer el 15 de mayo de 1935; fue enterrado dentro de un ataúd suprematista -más precisamente un arquitecton-, diseñado por su ex alumno Nikolái Suetin.

Citas de: Die gegenstandslose Welt, Bauhausbuch 11, Múnich, A. Langen, 1927. Russian Art of the Avant-Garde: Theory and Criticism, 1902-1934,
John E. Bowlt (ed), Nueva York, Viking Press, 1976.