Alexandr Ródchenko

Somos los proletarios del pincel… nosotros los portadores del fuego de la creatividad, caminamos descalzos y hambrientos.

Ródchenko, 1918

1. Primeros años

Hijo de una pareja de obreros –su madre era lavandera y su padre utilero teatral- Alexandr Rodchenko nació en San Petersburgo en 1891. Cumplidos quince años, su familia se mudó a Kazán donde asistió a la escuela local de Artes. Más que por ser la ciudad de su iniciación artística, Ródchenko recordará Kazán como el lugar de dos encuentros. El primero de ellos ocurrido con su futura esposa y colaboradora Varvara Stepánova; el segundo, con los fundadores del futurismo Burliuk y Maiakovski –de este último conservará una fotografía, impresionado por el radicalismo de sus ideas contra el arte de la burguesía. La joven pareja decidió partir entonces hacia Moscú, atraída por los aires de rebelión del futurismo moscovita.

2. Madurez

Desde su llegada a Moscú, Ródchenko logró exponer junto a artistas consolidados como Malévich, Lariónov y Tatlin hasta que en 1918, durante la exposición Creación no objetiva y Suprematismo, reaccionó contra el espiritualismo de Malévich y su serie Blanco sobre blanco, mediante otra serie antagónica: Negro sobre negro. Luego, siempre por la vía de la experimentación geométrica y cromática, Ródchenko participó en la muestra 5×5=25 con tres lienzos de un solo color: Azul puro, amarillo puro, rojo puro (1921). La crítica los calificó como una burla; para Ródchenko, en cambio, se trata de un punto sin retorno: la declaración de la muerte de la pintura. “Hay que trabajar para la vida, no para los palacios ni para los museos”, concluyó.

Durante este mismo periodo, Ródchenko participó en los trabajos de fundación del INKhUK (Instituto de Cultura Artística) y fue nombrado profesor de los departamentos de metalurgia y cerámica en el VKhUTEIN (Taller de Enseñanza Superior del Arte y de la Técnica de Moscú).

Son años de búsqueda expresiva fuera de la plástica tradicional. Redactó junto a Varvara un manifiesto sobre el constructivismo y más tarde precisó: “todo experimento debe ser relevante para las condiciones sociales de la vida cotidiana”. Incursionó en la arquitectura, la fotografía, el cine y el diseño. Elaboró prototipos de muebles plegables y multifuncionales, confeccionó el traje del artista-obrero del futuro y practicó el collage y el fotomontaje desde encuadres despojados del punto de vista “desde el ombligo” que campeaba en los fotógrafos de su época (Doble retrato [doble exposición], 1924). También colaboró con su antiguo héroe personal, Maiakovski, en la ilustración de algunos de sus libros (Pro Eto, 1923) y en el diseño de la revista LEF. Juntos crearon publicidad para las empresas de la Unión Soviética, lo mismo en carteles de gran dimensión que en envolturas de galletas y golosinas.

3. Muerte y legado

En 1925, mientras viajaba por Europa con el objetivo de diseñar el Club de Trabajadores del pabellón ruso en la Exposición de Artes Decorativas de París, Ródchenko escribió en su diario: “He visto muchas cosas en Berlín y en París y amó cada vez más Moscú”. A cambio, ese mismo año fue blanco de una dura crítica por su obra experimental y egocéntrica en la revista Nueva LEF. La época de acotamiento artístico del régimen soviético estaba por comenzar pero Ródchenko, que creía en un arte capaz de organizar el trabajo y la vida del hombre al servicio de la revolución, logrará lidiar con la censura. Se mantuvo activo como fotógrafo y diseñador para distintas revistas como la URSS en Construcción y encontró en el viejo arte de la pintura un refugio contra el realismo socialista y oficialista, hasta su muerte en 1957.

Citas de: Hubertus Gassner, Rodchenko, México, Siglo XXI, 1995.
Rodchenko-Stepanova, The future is our only goal, Munich, Presnel, 1991.