TEATRO Y LITERATURA | Sala Tamayo, Salas Siqueiros, Orozco y Camarena (segundo piso)

Todo el cuerpo participa en cada uno de nuestros movimientos

Vsévolod Meyerhold

Las vanguardias rusas revolucionaron el conjunto de las artes, incluido el teatro. Tras recibir la influencia del simbolismo y el futurismo, el teatro ruso-soviético tomó un camino propio que se deslindó del naturalismo de Konstántin Stanislavsky. Puede subrayarse el papel de tres protagonistas: Vsévolod Meyerhold, Alexandr Tairov y Yevgeny Vakhtangon. Del teatro de Meyerhold destaca la biomecánica (“Todo el cuerpo debe participar en cada movimiento del artista”), la “cineficación” (inclusión del lenguaje cinematográfico en la propuesta teatral) y la ausencia de todo aquello que no es indispensable para la puesta en escena, como la retórica escenográfica, los vestuarios fastuosos y anacrónicos. Meyerhold compartió algunas propuestas constructivistas y dirigió asimismo el Octubre Teatral. Notable director de actores, no perdió nunca de vista el compromiso del teatro con la revolución política. Por su parte, Tairov propuso un teatro centrado en el actor-acróbata-bailarín, en el que también rechaza el teatro de texto y representación, poniendo en crisis la dramaturgia convencional. Vakhtangov, por su parte, fue un director sumamente imaginativo, con cierta tendencia simultáneamente expresionista y mística, que le condujo a formar un grupo de teatro distanciado, en cierta medida, del mundo circundante. En forma paralela a los directores referidos, surgieron propuestas que oscilaban entre el teatro mecanizado y el teatro de masas.

Es también notable la presencia de artistas que participaron del festín teatral de las vanguardias en lo referente a la creación de diseños para la escenografía y el vestuario, como es el caso de Tatlin, Exter, Ródchenko, Popova, Malévich, Lissitzky y otros. Sin embargo, el desenlace final de las artes escénicas será el realismo socialista, impulsado por los aparatos burocráticos del partido.

Con todo el cuerpo, con todo el corazón, con toda la conciencia escuchen a la revolución

Alexandr Blok

Desde la segunda década del siglo XX, con ímpetu iconoclasta, fueron varios los artistas que compartieron algunas posiciones teóricas con Filippo Marinetti, máxima figura del futurismo en Italia. No sin polémica de por medio, se ha afirmado que los futuristas son el origen de la Vanguardia Rusa, ya que en diferentes momentos se integraron a este movimiento los grupos “Sota de diamantes” y “Cola de asno” (agrupaciones de artistas rusos que difundieron las vanguardias europeas en Rusia). Uno de los mayores ejemplos del alcance del pensamiento y la acción vanguardista fue el relativo a las ediciones experimentales que se realizaron entre la segunda y tercera décadas del siglo XX, resultado de la colaboración entre los poetas futuristas Velimir Jlébnikov, Alexéi Kruchiónij, Nikolái Burliuk, Vladímir Maiakovski, Vasili Kamenski, Elena Guro y los artistas Mijaíl Lariónov, Natalia Goncharova, Kazimir Malévich, Pável Filónov y Olga Rozánova.

La literatura se situó en el centro de las teorías innovadoras entre la escritura y las artes plásticas. Los trabajos editoriales se convirtieron en sí mismos en un objeto inquietante que se integraba plenamente al fenómeno literario. La invención de términos por parte de Jlevnikov, el Zaum (lengua poética transmental con significados indeterminados) de Kruchiónij, la ruptura de la sintaxis, la fragmentación de las palabras, hizo del lenguaje un territorio maleable que frecuentemente descansó en la esfera visual.

Estas ediciones van contra el sentido de la elegancia y el divertimento burgués y se caracterizan por su agresividad respecto al “buen gusto”. Frente a la política editorial meramente cuantitativa, los vanguardistas contrapusieron el libro litografiado, semiartesanal, de bajo tiraje, empleando generalmente una prensa manual con tipos de goma. La temprana herencia de los futuristas es tomada por los constructivistas, a los que se debe la notable producción de libros infantiles, en cuya elaboración participó una pléyade de artistas que desarrolló collages, imágenes litografiadas, dibujos y calcomanías.