FOTOGRAFÍA | Sala Justino Fernández (planta baja)

Fotografiar desde todos los puntos de vista, excepto desde el ombligo.

Alexandr Ródchenko

La fotografía se originó a mediados del siglo XIX, como un proceso basado en la reproductibilidad técnica. En sus inicios fue utilizada para tratar de reproducir, fiel y objetivamente, la realidad. Con frecuencia fue concebida como una especie de pintura figurativa de precisión, exacta y rígida. El advenimiento de las vanguardias artísticas, impulsó a la fotografía a desprenderse radicalmente de la representación verista, considerándola algo anacrónico y estéril, hecho que la condujo a reafirmar su propio lenguaje, en el que debían ponerse de manifiesto las posibilidades creativas e insospechadas que albergaban los medios técnicos. De recurso reproductivo reducido a la mera representación, la fotografía se tornó experimental, revulsiva e inventiva, un impulso que quedó potenciado en el fotomontaje, género en el que fragmentos previamente fotografiados de manera aleatoria, coexisten con textos e imágenes de diversa procedencia, en lo que podrían llamarse encuentros inesperados. Destacan aquí las propuestas de Alexandr Ródchenko, Mijaíl Préjner, Alexandr Ginberg y Arkadi Shaijet.