ARQUITECTURA  Y DISEÑO | Sala Nacional (primer piso)

Somos los herederos de Roma pero con una diferencia: en la sociedad socialista y gracias a la tecnología socialista, resulta posible edificar a mayor escala y con mayor perfección artística.

Alekséi Shchúsev

La arquitectura fue una disciplina en la que se proyectó el entusiasmo por dar nuevos paradigmas a la topografía urbana y al hábitat de un mundo nuevo. Un papel central en el despliegue de la arquitectura vanguardista la tuvieron los Talleres de Enseñanza Superior del Arte y la Técnica (Vjutemás), fundados en 1920, en los que se estimuló la formación interdisciplinaria. Los Talleres fueron resultado de la fusión de varios campos: la escuela neoclásica (liderada por Iván Zholtovsky), los Talleres Unidos de la Izquierda (encabezados por Nikolái Ladovski), un grupo independiente llamado Arquitectura Experimental (Konstantin Mélinkov e Ilyá Gólosov) y, a partir de 1924, por el Instituto de Ingenieros Civiles de los hermanos Alexandr, Viktor y Leonid Vesnin. Allí convivieron figuras emblemáticas como Liubov Popova, Varvara Stepánova, Vladímir Tatlin, Alexandr Ródchenko, Alexandra Exter, Iván Kliun y Kazimir Malévich, quienes se unieron con el propósito de formar artistas capaces de crear objetos del entorno humano, desde edificios hasta enseres domésticos y herramientas de trabajo con “lujos minimizados”. Otro tanto puede decirse de El Lissitzky a quien se debe el proun, propuesta plástica que liga directamente la arquitectura a la pintura. Los Vjutemás fueron disueltos en 1930 por presiones políticas.

Otras figuras centrales de la arquitectura fueron Alexéi Shchúsev, cuya obra es un puente entre el neoclásico y el constructivismo, Vladímir Shújov (realizador de diseños basados en formas orgánicas, como la hiperboloide de la Torre de Radio y Televisión de Moscú), y Yakov Chérnijov creador de las más audaces fantasías constructivistas, verdaderos vaticinios de la arquitectura del finales del siglo XX y principios del XXI.

Los proyectos que se presentan en la sección de Arquitectura constituyen una metáfora del destino de las vanguardias ruso-soviéticas, ya que, en buena medida, fueron la apuesta a un futuro nunca materializado.

NUESTRA TAREA ES HOY
Una taza, Un cepillo para fregar, Unas botas, Un catálogo…

Quiénes somos. Manifiesto del grupo de trabajo de los constructivistas, 1922

La génesis de los cambios socialistas fue pensada por la vanguardia mediante una estrategia que debía impulsar la transformación de los ambientes públicos, políticos y gremiales, incluyendo el universo de objetos asociados a la vida diaria. El diseño de mobiliario, utensilios, ropa y todo tipo de enseres constituyó un tema central en las prácticas artístico-industriales. Esta modalidad del diseño se proyectó hacia una reorganización imaginativa que impactaba las costumbres comunitarias, tanto para reforzarlas como para trastocarlas.

Los diseños textiles de Varvara Stepánova basados en la geometría, forman parte de la inserción del diseño en la vestimenta y la decoración, en tanto búsqueda de un lenguaje que exploraba las posibilidades de una novedosa dimensión formal y que incorporó profundos matices de las artes populares. Esa búsqueda también se realizó en materiales como la madera contrachapada, el hierro y el acero, materialidades radicalmente distintas a la del arte decimonónico.

Es especialmente interesante la presencia de la imaginación vanguardista en la fabricación de porcelana y sus diseños aplicados, fenómeno del que El vértigo del futuro da cuenta dentro del período comprendido entre 1919 y 1935. Las obras en porcelana provenientes del Museo Estatal de Cerámica y Kuskovo señorial del siglo XVIII, diseñadas por Vasili Kandinski, Nikolái Suetin, Ilyá Chashnik, Pavel Kozhin, Kazimir Malévich, Vladímir Kornílov, Zigrid Kulbaj y otros, son un testimonio de la vehemencia con que se expandió un horizonte artístico que no reconoció fronteras. La porcelana fue un material especialmente valioso para los suprematistas: la blancura (“esencia del infinito” según Malévich o “silencio absoluto”, en palabras de Kandinski) es un vínculo que atraviesa los colores y el espacio.