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Introducción

La búsqueda para concretar este proyecto se basa en reconstruir una microhistoria, la del Centro Histórico. La historia de la capital y su gente en el que se recupera el devenir del entorno y la comunidad de los alrededores del Museo del Palacio de Bellas Artes a partir de un medio muy preciso: la fotografía y los elaborados procesos de representación mediante el retrato. Recurso por excelencia de la exhibición de lo social, la fotografía se va a convertir en el medio que exhibirá nuestras maneras de ser como individuos y comunidad. La fascinación por el retrato, desde el nacimiento mismo de la fotografía, se volvió un acto necesario –hasta obligado podríamos decir- en donde cada quien tenía que cumplir con el ritual de irse a fotografiar al “Centro”.

 

Varias ciudades en México tienen ya sus propias historias sobre sus particulares prácticas fotográficas. Por vez primera se reconstruyen en esta exposición las maneras de cómo fuimos y de cómo nos enfrentamos a una cámara retratística en un estudio. He aquí entonces la exhibición del cómo siendo habitantes de una ciudad, nos sumergimos en ese espacio ficticio –que se quería real- de un taller fotográfico. Esta es una parte de esa extensa historia urbana de nuestro pasado, que en este caso inicia hacia 1866 y cierra en 1936 cuando las formas visuales comenzaron a cambiar. Un particular segmento de las formas en que asumíamos que éramos, desde luego mostrando siempre lo mejor de nosotros frente a los grandes fotógrafos del retrato, esos creadores que nos hacían ser otros.

El sueño de una ciudadanía en un ámbito todoprotector. Una historia hasta ahora no contada, de la urbe que habitamos.

José Antonio Rodríguez
Curador

 

Obras del Núcleo


Félix Miret
México. Teatro Nacional. Enero de 1909


Plata sobre gelatina, copia de 1946
Fondo Instrucción Pública y Bellas Artes. Archivo General de la Nación