Museo del Palacio de Bellas Artes | EPOCA PREHISPANICA

 

 

EXPOSICIONES TEMPORALES

ÉPOCA PREHISPÁNICA

APRENDICES Y ENSEÑANTES MEXICAS

En la sociedad mexica, niños y niñas recibían distintos tipos de educación. La formación también cambiaba dependiendo de su origen social. A los varones nobles o pipiltin se les preparaba para ser sacerdotes ogobernantes, a los plebeyos o macehuales, para ser guerreros. A las mujeres se les enseñaba a cocinar, tejer, hilar y cuidar el huerto, además podían educarse para ser curanderas y parteras. En el códice Mendoza se documentaron escenas que permiten evocar cómo fue la educación antes de la conquista española.

Autor no identificado | Códice Mendoza [foja 70r], 1542 | The Bodleian Libraries, The University of Oxford

MAESTROS Y EDUCADORES MEXICAS

TELPOCHTLATO

El que enseña, el que educa, el que horada el rostro a la gente, el que destapa las orejas de la gente. En sus manos, en su boca, está el agua fría, la ortiga.

TEMACHTIANI

El que enseña, maestro que habla a los jóvenes.

ACHCAUHTIN

Oficial del ejército, autoridad militar que enseña a los jóvenes en las Telpochcalli.

TLAMATINI

“El que sabe”. Maestro en la Calmecac.

LAS CASAS DE LA ENSEÑANZA MEXICA

Calmécac era el lugar donde estudiaban los hijos de la nobleza mexica para desempeñar cargos del gobierno y sacerdocio. Sobre las paredes de los pasillos se coloca- ban códices para que los jóvenes aprendieran a leerlos e interpretarlos. Los plebeyos asistían a la “casa de los jóvenes” o Telpochcalli, donde realizaban entrenamiento militar y aprendían a colaborar en obras públicas. Al anochecer, tanto hombres como mujeres acudían a la “casa de canto” o Cuicacalli, donde participaban en ensayos de canto y danza para fiestas y ritos religiosos. Es probable que algunas niñas nobles hayan asistido a la “casa de doncellas” o Ichpuchcalli, donde recibían instrucción para convertirse en “sacerdotisas”.

Autor no identificado | Códice Mendoza [foja 70r], 1542 | The Bodleian Libraries, The University of Oxford

COLECCIÓN MUSEO DE SITIO DE LA SEP

Foto : Jair García Moctezuma

Tlatlecutli [fragmento]

Tenochtitlán, México

Posclásico tardío (1250-1521)

Andesita tallada

Museo de Sitio de la Secretaría

de Educación Pública

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TLALTECUTLI, LA DIOSA DE LA TIERRA QUE VIVÍA DE LA MUERTE

Sobre este fragmento de roca se puede ver parte de la cabeza de Tlaltecutli, diosa de la tierra. Cuando una persona moría y era enterrada, la diosa Tlaltecutli devoraba su cuerpo y su sangre para liberar su alma y permitirle llegar a su destino final. Aquellos que morían de muerte natural iban al Mictlán (inframundo). Los que perdían la vida por alguna razón relacionada con el agua, iban al Tlalocan (lugar gobernado por Tláloc, el dios del agua). Y finalmente, los que morían en batalla, además de las mujeres que fallecían durante el parto, iban a la casa del dios Tonatiuh (el sol).

TLALTECUTLI, LA DIOSA DE LA TIERRA QUE VIVÍA DE LA MUERTE

Según la tradición mexica para crear la Tierra, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca bajaron del cielo a Tlaltecuhtli, la partieron por la mitad para separar la tierra del cielo. Los demás dioses, para compensar los daños que sufrió ordenaron que de Tlaltecuhtli surgiera todo lo necesario para el hombre. De sus cabellos se hicieron flores y yerbas, de sus ojos pozos, fuentes y cuevas, de su boca ríos y cavernas, y de su nariz valles y montañas.

Se le representa de diversas maneras, una de ellas en posición de parto con las fauces abiertas o como un caimán. En ocasiones porta una falda con un cráneo atado a la cintura. La mitad de su rostro aparenta estar descarnado, dejando ver los dientes y de su boca sale un cuchillo o tepatl con ojos y boca. Su cabello, el símbolo más representativo, es rizado o ensortijado, asociado a los dioses de la tierra y del inframundo.

Foto : Jair García Moctezuma

Crótalo (serpiente de cascabel)

Tenochtitlán, México

Posclásico tardío (1250-1521)

Basalto tallado

Museo de Sitio de la Secretaría

de Educación Pública

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UNA SERPIENTE DE 500 AÑOS

La creación de esculturas en piedra era un arte mexica de gran calidad. Desde jóvenes, los aprendices eran enseñados por los artesanos expertos. Esta figura representa una serpiente doblada, lamentablemente la cola y la cabeza están perdidas. Se trata de una escultura que seguramente adornó un importante edificio mexica. Tiempo después, cuando los españoles llegaron a Tenochtitlan destruyeron muchos de los palacios de la gran ciudad. Más tarde, los arqueólogos encontraron esta magnífica serpiente debajo del suelo del edificio de la Secretaría de Educación Pública.

EL ARTE DE CONVERTIR PIEDRAS EN SERPIENTES

Los pobladores de la gran Tenochtitlán no siempre vivieron aquí. Ellos venían del norte, y hace cientos de años, emprendieron una larga caminata para llegar a este lugar. Al iniciar su viaje le pidieron al dios Huitzilopochtli, dios de la guerra, que los protegiera durante su recorrido y les indicara donde construir su nueva ciudad. El dios les dijo que el sitio elegido sería donde encontraran un águila parada sobre un nopal y devorando una serpiente. Cuando los aztecas llegaron al centro de México, vieron la señal divina. Desde entonces, la serpiente fue valorada como un símbolo de buena suerte por lo que los mexicas plasmaron su figura en una gran variedad de elementos: vasijas, esculturas, edificios, murales, códices. Además de esta serpiente, se han encontrado muchas más en las excavaciones arqueológicas de la gran Tenochtitlán.

Foto : Jair García Moctezuma

Almena

Tenochtitlán, México

Posclásico tardío (1250-1521)

Cerámica pulida

Museo de Sitio de la Secretaría

de Educación Pública

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UN CARACOL PARA ADORNAR LA ESCUELA

Almenas como ésta, hacían parte de la arquitectura de importantes edificios prehispánicos. Se trata de adornos hechos de barro o piedra que eran colocados en lo alto de los palacios. Esta almena representa un caracol cortado por la mitad, símbolo del dios del viento, Quetzalcóatl, guardián de las ciencias y el arte. Los arqueólogos que la encontraron piensan que pudo ser parte de la Calmecac de Tenochtitlán, es decir, de la escuela para los hijos de los nobles de la ciudad.

ALMENAS GEMELAS PARA ADORNAR EL CALMECAC

La almena que resguarda el Museo de Sitio de la SEP no es la única recuperada durante las excavaciones arqueológicas del centro histórico de la Ciudad de México, la antigua Tenochtitlán. La forma de estas almenas representa un caracol cortado por la mitad, y todas fueron recuperadas, una muy cerca una de la otra. Si quieres conocer las otras, tienes la oportunidad de hacerlo, visitando el Museo Nacional de Antropología, el Museo del Templo Mayor y el Museo de Sitio del Centro Cultural España en México. Estos hermosos caracoles cortados por la mitad también aparecen en un libro antiguo mexica, el Códice Mendoza.

Foto : Jair García Moctezuma

Friso

Tenochtitlán, México

Posclásico tardío (1250-1521)

Andesita tallada

Museo de Sitio de la Secretaría

de Educación Pública

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QUETZALCÓATL ENTRE LAS ESTRELLAS Y LA NOCHE

Este bloque de piedra era parte de uno de los muros de los templos de la gran Tenochtitlán. El cuerpo del dios Quetzalcóatl está tallado sobre la piedra, se trata de la mítica serpiente emplumada. De izquierda a derecha se aprecia parte de la cabeza y plumas que salen de ella. En la parte más baja del lado derecho, hay un elemento redondo que representa el cielo nocturno. En conjunto, tanto el animal como dicho círculo simbolizan “el cielo nocturno de Quetzalcóatl”, el “cielo estrellado de la noche”.

SERPIENTE DE VIENTO EN EL CIELO,

Los mexicas llamaban Quetzalcóatl al dios del viento, y lo representaban como una serpiente emplumada. Este dios tenía una inteligencia extraordinaria, era el guardián de las artes, y gracias a las plumas que cubrían su cuerpo, era capaz de moverse sobre la tierra y volar por el cielo. Los mexicas construyeron magníficos palacios para honrar a este dios. Le agradecían que trajera las nubes de lluvia para sus cosechas. Quetzalcóatl subía al cielo, creaba ráfagas de viento y movía las nubes hacia la gran Tenochtitlán. Además de en esta ciudad, existen otros templos con representaciones del gran dios, por ejemplo, en Xochicalco, Morelos; y en Teotihuacan, Estado de México.