facebook twitter
Instituto Nacional de Bellas Artes MUSEO DEL PALACIO DE BELLAS ARTES museos
COLECCIÓN | David Alfaro Siqueiros

David Alfaro Siqueiros (1896-1974)

Originario de Ciudad Camargo, Chihuahua, estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y a los dieciséis años se enlistó para luchar en la Revolución, a las órdenes del general Diéguez. Por su actividad política y sindical estuvo preso en varias ocasiones (incluso planeó el atentado fallido contra Trotsky en 1940).

Viajó por Latinoamérica y Estados Unidos, en donde estableció un taller experimental al que Jackson Pollock asistió como alumno. Siqueiros pensaba que si la pintura estaba destinada a generar el cambio, entonces debía hablar el lenguaje de su tiempo. Por ello, utilizó técnicas modernas y materiales industriales –la piroxilina, las lacas automotrices y la fotografía– como apoyos en la construcción compositiva.

MURALES EN EL PALACIO

 

Nueva democracia.

Nueva democracia.Fue encargado a Siqueiros en 1944. El panel central, cuyo título original era México por la democracia y la independencia, representa a la humanidad libre mediante una figura que fusiona rasgos femeninos y masculinos; de sus muñecas cuelgan grilletes y su cabeza está coronada por un gorro frigio, símbolo de los ideales de la Revolución francesa. Para conmemorar la victoria de los aliados sobre el Eje Berlín-Roma-Tokio en 1945, Siqueiros añadió otros dos tableros. Así configuró el tríptico hoy conocido como Nueva democracia. En Víctimas de la guerra plasma la violencia sobre dos cuerpos cercenados, mientras que Víctima del fascismo captura al hombre maniatado, esclavo de la ideología. Influido por el futurismo, Siqueiros rompe los límites del cuadro al pintar fuera del marco y redondea las figuras para dar una sensación de movimiento, de tal forma que la percepción del espectador se vuelve dinámica, de acuerdo al ángulo de observación.

Ver en alta resolución

Tormento de Cuauhtémoc y Apoteosis de Cuauhtémoc.

Tormento de Cuauhtémoc y Apoteosis de Cuauhtémoc.Los murales (1950-1951) dedicados a Cuauhtémoc deben apreciarse como una misma pieza, un díptico que integra una narración sobre la conquista de México. Siqueiros declaró el día de su inauguración: “es un canto a Cuauhtémoc y una imagen de la lucha que tienen que sostener los pueblos débiles”. El Tormento de Cuauhtémoc capta el momento en que el gobernante mexica es sometido a tortura para que revele el lugar donde se ocultan los supuestos tesoros que guardaba la gran Tenochtitlan. Cuauhtémoc soporta el suplicio en actitud estoica, en contraste con las suplicantes lágrimas de dolor que derrama Tetlepanquetzal, señor de Tlacopan. Entre el grupo de soldados españoles con armadura se oculta un rostro indígena, que hace referencia a la Malinche, esclava de origen noble entregada a Cortés como traductora por los caciques de Tabasco. Al lado opuesto figura la patria teñida de rojo con los brazos hacia arriba, junto a una niña mutilada que imita su postura. Apoteosis de Cuauhtémoc celebra un episodio ficticio, imaginario: el dirigente indígena conduce a su pueblo con valentía frente al enemigo. Siqueiros establece un paralelismo con la historia contemporánea, al relacionar la escena con la necesidad de que México se libere de la política estadounidense de la posguerra. Irónicamente, Cuauhtémoc porta la armadura metálica que cargaban los conquistadores españoles, mientras que una fila de figuras humanas sigue sus pasos con el brazo levantado. El centauro español cae derrotado. Siqueiros reivindica así al líder indígena, quien deja de ser el “Águila que cae” para convertirse en un símbolo de la resistencia y la dignidad del pueblo mexicano.

Ver en alta resolución

Suscríbete al boletín del museo

Av. Juárez y Eje Central s/n, Centro Histórico, ciudad de México.
Horario: martes a domingo de 10 a 17: 30 hrs.
Entrada 43 pesos, entrada libre con credencial de estudiante, maestro e INAPAM.
Domingo: entrada libre
logos logos