Museo del Palacio de Bellas Artes | BRASSAÏ. EL OJO DE PARÍS





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Después de itinerar por la Fundación MAPFRE, Barcelona, Fundación MAPFRE, Madrid, y el Museo de Arte Moderno de San Francisco, el Museo del Palacio de Bellas Artes, en colaboración con la Fundación MAPFRE, presentan la exposición Brassaï. El ojo de París.

La muestra acompaña al público a un recorrido por la vida y obra del fotógrafo Gyula Haláz (1899-1984), mejor conocido como Brassaï, miembro clave de un grupo de fotógrafos europeos y americanos pioneros, cuyos trabajos entre las dos guerras mundiales redefinieron la identidad y enriquecieron el potencial de la disciplina fotográfica como forma artística. Brassaï exploró primero las artes visuales tradicionales y la literatura mientras se trasladaba de su Brasov natal hasta Budapest y Berlín, para establecerse finalmente en París en 1924. En la ciudad francesa se ganaba la vida realizando trabajos periodísticos esporádicos, que frecuentemente conllevaban suministrar fotografías. Su trabajo fotográfico empezó en 1929 y fue muy activo en la década de1930.

Más de 200 obras principalmente del Estate Brassaï de París pueden ser apreciadas en las salas del Museo del Palacio de Bellas Artes del 15 de marzo al 16 de junio del 2019.

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En la introducción a un libro con sus fotografías, publicado en 1949, Brassaï trazó el vínculo de las artes modernas de la fotografía y el cine con el trabajo de artistas del pasado que habían representado la vida cotidiana, como Rembrandt van Rijn, Honoré Daumier, Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec. Los elogiaba por su “deseo de ir más allá de lo anecdótico y elevar a sus modelos a la dignidad de prototipos”. El propio Brassaï tenía un gran talento para reflejar simultáneamente un tipo social genérico y al individuo concreto que lo representaba, como si esta atención a la persona la elevara hasta convertirla en un personaje arquetípico.




Vendedor de mariscos, Sevilla, 1951

Impresión plata / gelatina | 49.3 x 37 cm

Estate Brassaï Succession, París

© Estate Brassaï Succession, París


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Personajes de París

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Nadie fotografió París de noche tan exhaustiva y acertadamente como Brassaï. Pero también acumuló una colección considerable de imágenes de París de día -de los monumentos famosos de la ciudad, de sus rincones pintorescos y de la vida cotidiana en sus calles-. Algunas fotografías de principios de la década de 1930 reflejan un gusto generalizado por las geometrías atrevidas y los recortes abruptos. Pero el tema central de las fotografías de París de Brassaï es la ininterrumpida continuidad de una civilización perdurable.




Portería, París, 1933
Impresión plata / gelatina | 29.3 x 22.2 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París


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Entre su llegada a París a principios de 1924 y sus comienzos en la fotografía seis años más tarde, Brassaï formó a su alrededor un amplio círculo de amigos de la comunidad internacional de artistas y escritores de Montparnasse. Entre ellos se encontraban Les Deux Aveugles [los dos ciegos], como se llamaban a sí mismos los críticos de arte Maurice Raynal y E. Tériade, de origen griego. En diciembre de 1932 -el mismo mes en que apareció Paris de nuit- Tériade invitó a Brassaï a fotografiar a Picasso y sus estudios en París y alrededores para el primer número de Minotaure, la lujosa revista de arte lanzada en junio de 1933 por el editor suizo Albert Skira. Así empezó una de las amistades claves en la vida de Brassaï, quien a lo largo de los años siguientes desempeñó un papel prominente en Minotaure, especialmente como colaborador de Salvador Dalí, como ilustrador de textos de André Bretón y, unas cuantas veces, como autor con derecho propio.


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La valoración del grafiti como una poderosa, aunque anónima, forma artística, afloró en siglo XX. Al igual que los objetos tribales procedentes de África y el arte de los niños y los locos, el grafiti era admirado por ser más expresivo y vital que las formas refinadas del arte occidental tradicional.

Brassaï fue de los primeros en abrazar el grafiti. Durante toda su vida fue un coleccionista empedernido de toda suerte de objetos abandonados y especímenes naturales. Prácticamente, desde el mismo instante en que se inició en el oficio, utilizó la fotografía como medio para recopilar los grafitis que aparecían por doquier en las paredes de París, preferentemente imágenes que habían sido grabadas o talladas más que dibujadas o pintadas y en las que -cómo el mismo señaló- las irregularidades de la propia superficie jugaban un papel importante. Llegó a reunir cientos de imágenes, de las cuales sólo se exhibe aquí una pequeña muestra.


Infografía Grafiti





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Aunque uno de los proyectos tempranos de Brassaï que nunca llegó a materializarse fue un libro de fotografías de cactus, y en 1957 hizo un cortometraje sobre animales, la inmensa mayoría de las cosas y lugares que fotografió son de manufactura humana y reflejan una curiosidad inagotable por la gente que las creó, las utilizó o vivió en ellas. La fe de Brassaï en el poder de la fotografía para transformar lo que describe está detrás de su hábito de descubrir caras en edificios y paisajes. Pero su convencimiento de que lo más maravilloso no es lo extraño o lo bizarro sino lo cotidiano, claramente subyace a toda su obra.




Nueva Orleans, 1957
Impresión plata / gelatina | 35.9 x 29.4 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París

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Brassaï llevaba apenas dos años haciendo fotografías cuando la suerte y la ambición le procuraron un contrato para hacer un libro sobre el París nocturno. Cuando se publicó Paris de nuit en diciembre de 1932, el libro tuvo un gran éxito y “Brassaï” se convirtió en un nombre familiar en el mundo de la fotografia. Los ricos fotograbados, las páginas sin márgenes y el atrevido diseño, convirtieron al libro en un ícono de la modernidad. Sin embargo, muchas de sus mejores fotografías de noche las hizo tras la aparición de Paris de nuit y gran parte de sus extraordinarias imágenes de la vida nocturna parisina no se publicaron sino hasta 1976.

En uno de los autorretratos presentes en la exposición, se observa la primera cámara de Brassaï, una Voigtlánder Bergheil que utilizaba placas de vidrio de 6.5 x 9 cm por cada disparo. El largo tiempo de exposición requerido por la fotografía nocturna —a menudo de cinco minutos o más— exigía el uso del trípode, que Brassaï empleaba también para otro tipo de fotografías. Aunque gran parte de la aventurera fotografía europea de las décadas de 1920 y 1930 celebraba la movilidad y la rapidez, la espontaneidad era algo ajeno a la sensibilidad de Brassaï. El artista prefería las imágenes nítidas, premeditadas y estables.



Apagando una farola, Rue Émile Richard, ca. 1932

Impresión plata / gelatina | 22.9 x 28.1 cm

Estate Brassaï Succession, París

© Estate Brassaï Succession, París


Vista a través del Pont Royal hacia el Pont Solferino, ca. 1933
Impresión plata / gelatina | 40.1 x 51 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París




La Torre Eiffel vista a través de la reja del Trocadero, 1930-1932
Impresión plata / gelatina | 30 x 23.6 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París


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Después de la Segunda Guerra Mundial, Brassaï reorganizó su trabajo en grupos temáticos: París de noche, París de día, Desnudos, Sociedad, etc. Bajo el epígrafe de Plaisirs (Placeres) agrupó todas sus fotografías de la vida nocturna parisina: entretenimientos públicos, desde el Folies Bergère hasta las ferias de barrio; los cafés, los bares y los salones de baile; la prostitución callejera y los burdeles; los padrotes y maleantes; y las celebraciones anuales diseñadas para subvertir la moral burguesa.

El mundo expuesto tan vívidamente en Placeres era tanto una realidad como un sofisticado mito. Excepto el cliente del burdel (papel representado por el ayudante de Brassaï), los actores, los maleantes, las prostitutas y los padrotes que aparecen en sus fotografías hacen generalmente de sí mismos. Pero Brassaï no exploraba un territorio desconocido y el gran conjunto de su obra no tiene carácter documental. Su objetivo y su logro más perdurable consistieron en revitalizar una rica mitología que ya existía en la literatura y en las artes visuales tradicionales, trasladándola al nuevo medio de la fotografía en su aspecto más visceral e inmediato.



En Magic City, ca. 1932
Impresión plata / gelatina | 23.2 x 16.6 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París




Bal des Quatre Saisons, Rue de Lappe, ca. 1932
Impresión plata / gelatina | 49.8 x 40.4 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París



Chez Suzy, 1931-1932
Impresión plata / gelatina | 30 x 23.8 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París



Prostituta, cerca de la Place d'Italie, 1932
Impresión plata / gelatina | 29.9 x 22.9 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París



Kiki en el Cabaret des Fleurs, Boulevard de Montparnasse, 1932
Impresión plata / gelatina | 23 x 29.5 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París


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Este núcleo está dedicado a la pasión de Brassaï por los bajos fondos parisinos: los maleantes, las prostitutas, los salones de baile y bares que frecuentaba. A partir de mediados de 1930 el fotógrafo empezó a explorar también el extremo opuesto del espectro social: el enrarecido mundo de la alta sociedad parisina. Este trabajo se limitó en su mayor parte a veladas de gala -en las que un fotógrafo era siempre bienvenido-, pero aun así, Brassaï ofreció una vívida visión panorámica de un entorno exótico poco observado por los que no pertenecían a él.




Velada de Haute Couture [imagen invertida], 1935
Impresión plata / gelatina | 17.6 x 21.1 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París


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Los instantes capturados en la calle fueron una seña de identidad de la fotografía europea de vanguardia de las décadas de 1920 y 1930. Sin embargo, la espontaneidad era algo ajeno a la estética pausada de Brassaï. Como si quisiera insistir en este aspecto, eligió a la gente durmiendo en lugares públicos como uno de sus motivos favoritos.

En 1939, Albert Skira, editor de Minotaure, cerró la revista y regresó a su natal Suiza. Entre 1944 y 1946, Skira publicó en Ginebra veintitrés números de una revista mensual que llevaba el nombre de Labrynthe. Entre las contribuciones de Brassaï para Labrynthe, en el número de noviembre de 1945 apareció una página con nueve fotografías de gente durmiendo acompañadas por un texto que demuestra sus dotes y su ingenio como escritor. Éste era el primer párrafo:

A todo lo que se alza contra su voluntad -un árbol, una columna, una torre, una roca- la gravedad lo mira con malos ojos y no deja de intrigar para derribarlo. Guarda especial inquina contra el hombre, ese ser temerario que, en connivencia manifiesta con la luz, osa, único entre sus hermanos de gravitación, a ponerse en pie. Así, la luz y la gravedad se disputan a los seres vivos, derribando una lo que la otra ha levantado. Por desgracia, la luz vive lejos y resulta inencontrable cuando más se la necesita. Además, a la gravedad se le da bien tener la última palabra. Y los árboles caen, y los pájaros y los vapores caen, y todo lo que se levanta y se alza cae lamentablemente en un descenso parabólico de movimiento uniformemente acelerado.




Montmartre, 1930-1931
Impresión plata / gelatina | 29.8 x 39.6 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París

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La mayoría de los dibujos que se conservan de la estancia de Brassaï como estudiante de arte en Berlín durante 1921-1922, al igual que la mayoría de los dibujos que hizo durante y justo después de la ocupación, de 1943 a 1945, son desnudos femeninos. Lo mismo sucede con muchas de las esculturas que hizo después de la guerra, a menudo a partir de una piedra pulida por un río o por le mar. Los desnudos femeninos eran también un producto característico de la mayoría de los fotógrafos profesionales en el París de la década de 1930 y Brassaï no fue una excepción. Hacer comentarios eufemísticos sobre la “forma” o la “belleza” sería traicionar el espíritu de muchas de las representaciones de Brassaï del cuerpo femenino, cuya fuerza reside en su desacomplejada urgencia carnal.




Desnudo en la tina, 1938

Impresión plata / gelatina | 23.5 x 17.3 cm

Estate Brassaï Succession, París

© Estate Brassaï Succession, París


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Personajes de París

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El trabajo de Brassaï para Harper’s Bazaar lo llevó a recorrer Francia y muchos otros lugares, desde España hasta Suecia, Estados Unidos y Brasil. Así pues, aunque su talento tenía sus raíces en París, acumuló una vasta colección de fotografías sobre la vida en lugares que le eran poco familiares. La mayor parte de su trabajo la hizo con una cámara de mano y carrete, mucho más fácil de manejar que la cámara de placas de vidrio que aparece en el autorretrato nocturno al comienzo de esta exposición.




Amantes en la Gare Saint-Lazare, ca. 1937
Impresión plata / gelatina | 23.6 x 17.3 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París

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El retrato y el desnudo eran géneros fundamentales para cualquier fotógrafo profesional de la época de Brassaï. Como retratista, él se especializó en artistas y escritores, que a menudo eran amigos suyos. En 1982 recopiló muchas de sus mejores imágenes en el libro Les artistes de ma vie, para el que también escribió un vibrante texto. Destacó sobre todo en dos tipos de retrato: en uno de ellos, el artista es fotografiado en su entorno, el estudio; en el otro, el modelo se enfrenta honestamente al fitógrafo y el escenario apenas importa. En una nota sin fecha, Brassaï resumía así su actitud respecto a este segundo tipo:

Obligar al modelo a comportarse como si el fotógrafo no estuviese allí es verdaderamente hacerle representar una comedia. Lo natural es no escamotear esa presencia. Lo natural de esta situación es que el modelo pose honestamente.




Jean Genet, París, 1948
Impresión plata / gelatina | 39.7 x 30.2 cm
Estate Brassaï Succession, París
© Estate Brassaï Succession, París