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VLADY

La exposición Vlady. La sensualidad y la materia, es un recorrido por el universo plástico de un artista que encontró en la creación una forma de comprender la vida. El arte fue la manera como recreó e interpretó su propia existencia, los seres que lo rodearon, el pensamiento en el que se formó, las pasiones que lo obsesionaron, e incluso la percepción que tuvo de sí mismo. Fue un hombre de convicciones, que creyó firmemente en el poder trascendental del arte y en la necesidad de transformar y perfeccionar la propia creación, para alcanzar más altos niveles de conocimiento. Vlady fue un artista que por su consistente rebeldía a los sistemas establecidos tanto en el poder político como cultural o económico, no se insertó en ninguna corriente o movimiento y mucho menos moda. Podría considerarse como un artista anacrónico, desfasado del contexto en el que le tocó vivir, un disidente. La disidencia, dice Carlos Monsivais, es el único centro que él reconoció y aceptó. Es un perdedor nato con actitud de ganador. La importancia que Vlady concedió a la técnica en la pintura, lo llevó a una constante búsqueda de la alquimia del oficio. Las transparencias, las veladuras, los colores neutros, fueron obsesiones que lo condujeron a profundizar en el estudio de la técnica veneciana, concibiendo la materia de sus obras como el fin último de su pintura. Sin embargo, detrás de su obsesiva investigación sobre el color están los temas, obsesiones y demonios, que lo acompañaron siempre en toda su producción plástica. Esta muestra se estructura en ocho núcleos temáticos que abordan las inquietudes recurrentes en la obra de Vlady: obsesiones y materia, autorretrato, erotismo, interpretación y copia de los grandes maestros, retrato, mitos y arquetipos, paisaje, y semblanza de vida.

VISIONES DE AMÉRICA LATINA

En el seno de uno de los espacios más representativos del muralismo mexicano, coom es el Palacio de Bellas Artes, presentamos otras de las grandes corrientes que marcaron el arte del continente americano: los movimientos abstracto-geométricos. Lo hacemos, sin embargo, desde la perspectiva que nos proporcionan los diálogos que se generan entre las obras de la Colección Patricia Pholps de Cisneros vinculando este conjunto abstracto con dos de sus núcleos más coherentes: el de arte contemporáneo y el denominado Paisajes de las Américas.

La exposición ocupa las ocho salas del museo, en tres niveles diferentes. El primer nivel, eje central de la muestra, está dedicado a la Abstracción geométrica y sus derivados. Es una muestra de corte histórico que le permitirá al público abordar lo esencial del arte abstracto latinoamericano desde la Escuela del sur, del uruguayo Joaquín Torres-García, pasando por las tradicionales Madí de Argentina, hasta los movimientos concretos y neoconcretos del Brasil, así como el cinetismo venezolano. Como parte del diálogo que proponemos, el equipo curatorial del Palacio de Bellas Artes ha incluido en estas salas la obra de seis artistas abstractos mexicanos, testimonio claro del impacto que tuvieron estas corrientes en la cultura local, de sus particularidades y diferencias.

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SUEÑOS QUE CAMINAN

Un objeto de uso tan cotidiano y necesario como el zapato, contiene en su diseño toda una lectura del contexto histórico, del gusto y de la estética que definió el momento en el que fue confeccionado. Salvatore Ferragamo marcó la historia del calzado con un concepto vanguardista e innovador en el diseño de zapatos, cuidando rigurosamente la estética, la comodidad y la innovación formal de cada par que producía. La calidad y el cuidado con el que Ferragamo realizó cada una de sus creaciones, hacen que sus zapatos se conviertan en una pequeña escultura, en donde la intencionalidad de realzar la belleza femenina a través de un objeto de exquisito diseño, produce objetos en sí mismos poseedores de un gran atractivo estético. La pasión y la creatividad que movieron a Ferragamo a realizar sus diseños, lo llevaron a producir piezas que lejos de ser un complemento de la vestimenta, se convirtieron en protagonistas de la imagen de los personajes que los usaron. Sus diseños marcaron épocas y estilos, se conocieron ampliamente a través de las personalidades de la aristocracia, del cine y del espectáculo para quienes diseñó, y fueron ejemplo de las tendencias que la moda seguiría a partir de su aparición. En esta ocasión, el Museo del Palacio de Bellas Artes y el Museo Salvatore Ferragamo, con sede en el Palacio Spini Feroni en Florencia, presentan por primera vez en América Latina esta muestra de 80 zapatos, realizados por Ferragamo entre 1924 y 1960, año en que falleció este artista, artesano del calzado, apodado por la prensa como “el zapatero de las estrellas”.

PLAZA DE LA SOLEDAD

Estas fotografías surgen de la necesidad de encontrar respuestas a ciertas preguntas que, inconscientemente, me llevaron a deambular por calles y plazas, observando a las personas que las habitan. Crecí en la Ciudad de México, donde la moral católica decreta lo que debe ser una “buena mujer”, mitificando la maternidad y la virginidad, como si el cuerpo decidiera nuestro valor como personas y, finalmente, nuestro destino. Cuando me embaracé, la necesidad de entender a las mujeres, y en última instancia a mí misma, se volvió más urgente. Buscaba los secretos y significados que llevamos encerrados en nuestro cuerpo. Durante mis recorridos, guiada por este cuestionamiento, acabé sentada en una banca en el corazón del centro de la ciudad, detrás del Palacio Nacional, en un barrio llamado La Merced. La vida en vecindades y hoteles, el comercio, la convivencia con ladrones y con niños de la calle, el tráfico de drogas, además del fervor religioso manifiesto en sus templos e iglesias, determinan el carácter de este barrio que, por más de cuatro siglos, ha sido un espacio favorecido para la prostitución. Yo quería hacer un trabajo que me permitiera ahondar en las raíces de la desigualdad, la transgresión, el cuerpo, el sexo, la virginidad, la maternidad, la infancia, la vejez, el deseo y nuestras creencias. Quería hablar de amor y desamor. Quería saber de mujeres.

Fotografié prostitutas. Un día decidí llevar a cabo una fantasía. Me acerqué a la sexo-servidora con el aspecto más maternal de la plaza, le pagué y nos metimos a un hotel de paso. El dueño del hotel, un vasco ya mayor, con un peluquín rubio, y que conocía bien a las mujeres del lugar, me lanzó una mirada enjuiciadora y nos atendió de mala gana, arrojándonos las llaves de la habitación. La mujer que elegí –que cubría su vientre voluminoso con un mandil–, me condujo al cuarto, dejando atrás a la mujer maternal y transformándose en una puta. En el cuarto le tomé fotos. Gracias a ese impulso inicié lo que habría de ser un largo recorrido, tanto dentro de mí como por esa contundente realidad en la que ahora me adentraba. Esa fue la puerta que me permitió ver cómo es este mundo que nuestros padres nos ocultan desde pequeños, del que las autoridades y la sociedad en general prefieren no hablar, o al que clasifican como un submundo de violencia y de mujeres “perdidas”, un mal ejemplo, la cloaca corrompida sin remedio, la parte oscura de nuestra sociedad, oculta en nuestras calles olvidadas, de la que, sin embargo, aunque no queramos o no nos importe, todos formamos parte.

Ese fue el comienzo de varios años de obsesión por estas calles y plazas, años que me marcaron y que ahora son parte de mí. Una periodista española, Pepa Roma, me dijo una vez al ver mis fotos: “Las mujeres de tus fotografías parecen devolverle a la mujer que las mira desde el otro lado la imagen de lo que no se atreve a mirar en sí misma”.

Maya Goded

JAIME GARCÍA TERRÉS

Hablar de Jaime García Terrés (1924-1996) es hablar de uno de los más grandes difusores de la cultura en México en el siglo XX. Gracias a su paso por instituciones fundamentales como el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Universidad Nacional, el Fondo de Cultura Económica y la Biblioteca México, fue posible que salieran a la luz pública nombres que a lo largo del último medio siglo han constituido la columna vertebral de la cultura contemporánea debido a una notable sensibilidad por parte de don Jaime, poeta al fin, para visualizar el potencial de estos personajes, motivarlos y apoyarlos para desarrollar su hoy reconocida obra. El Instituto Nacional de Bellas Artes ha preparado la exposición Celebración de vida para unirse a la serie de actividades que diversas instituciones realizan durante este año con motivo del décimo aniversario luctuoso de Jaime García Terrés. Su trayectoria biográfica, generosa y prolífica, atravesó por diversas áreas, mismas que la muestra se ha impuesto destacar: poeta, traductor, diplomático, pero fundamentalmente difusor cultural. Si bien, como se ha establecido, el décimo aniversario luctuoso da pretexto para organizar esta exposición, con ella conmemoramos la vida. Por esta razón se ha hecho un esfuerzo por mostrar también una arista íntima de García Terrés, en la que se rescata su dimensión humana. Celebración de vida está conformada por fotografías, libros, poemas, cartas, caricaturas y obra artística que ofrecen una muestra del universo variado y complejo que rodeó al autor y que él mismo ayudó a construir. Fragmentos del texto Introducción a mi currículum vitae, escrito por él mismo, informarán al visitante acerca del contenido de cada sección de la muestra, al tiempo que le ofrecerán una lectura desde el punto de vista de su protagonista. Otras voces, e incluso la del poeta, acompañan al visitante a lo largo de la exposición en un diálogo permanente. Al final, se ha incluido el resumen de una cronología elaborada por Sergio González Rodríguez que permite acercarse con detalle a la obra múltiple de García Terrés.

GABRIEL OROZCO

Gabriel Orozco trabaja con su cuerpo como individuo que ocupa un espacio y a partir del vacío genera una acción transformando su entorno. El individuo reco¬noce sus límites y su escala al tomar la medida del cuerpo como punto de partida para cualquier sistema de relaciones tanto con el exterior como con sus propios procesos de pensamiento. En el dibujo Estela, el artista delimita el espacio que puede abarcar con los brazos extendidos, manifestando los límites de su existencia física. Este espacio finito, que es la posibilidad individual, es el punto de partida de una posible cadena de vínculos infinitos. Es ahí donde el individuo se relaciona interviniendo el espacio de su entorno inmediato y con esto, en una escala mayor, interactúa con su nación, el arte, y el universo. El individuo le asigna a las cosas una medida con la cual puede estable¬cer sistemas de comparación y relaciones de escala. Esta vinculación métrica de un cuerpo con lo otro puede aplicarse en todos los niveles de la existencia, tanto entre objetos como entre conceptos. La obra Papalotes negros se asocia con este proceso de pensamiento, que funciona como una geometrización del universo al transformarlo en relaciones de medida y escala. Desde 1992 la obra Piedra que cede, una masa de plastilina gris que tiene el mismo peso del artista, ha sido rodada por diferentes superfi¬cies en diversas partes del mundo, registrando las marcas de cada evento al que ha sido expuesta y continuando su transformación y la acumulación de polvo sobre su superfi¬cie. Para Gabriel Orozco la geometría constituye uno de los ejes de toda su producción artística. En sus recientes pinturas explora las posibilidades de las formas geométricas que ha ido desarrollando a lo largo de los años en diversas técnicas y materiales. Así, las figuras se organizan en torno a un eje de ascensión de peso y a un punto centrífugo, a partir de los cuales irradian círculos y ejes secundarios. Este movimiento genera una serie de relaciones geométricas y crecimientos diversos.

"Si usted tiene información adicional a esta lista de exposiciones, por favor contactar a mpba.informes@inba.gob.mx "
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Av. Juárez y Eje Central s/n, Centro Histórico, ciudad de México.
Horario: martes a domingo de 10 a 17: 30 hrs.
Entrada 43 pesos, entrada libre con credencial de estudiante, maestro e INAPAM.
Domingo: entrada libre
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