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Instituto Nacional de Bellas Artes MUSEO DEL PALACIO DE BELLAS ARTES museos
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QUIMERA DE LOS MURALES

Para la inauguración del Palacio de Bellas Artes en 1934, la Secretaría de Educación Pública encargó a Diego Rivera y José Clemente Orozco frescos para los muros oriente y poniente del segundo piso de las galerías del recinto. En este mismo piso se ubicó el Museo de Artes Plásticas, con la colección europea de la Academia de San Carlos y pintura mexicana del virreinato hasta el siglo XX y el Museo de Arte Popular. En esa ocasión se presentó una exposición dedicada a libros antiguos, una muestra de escultura mexicana y una Sala de Estampa Mexicana. Los murales entraron al museo en el formato de paneles desprendibles monumentales —hecho que pretendía protegerlos de los movimientos de la estructura arquitectónica y el subsuelo— dando testimonio de su papel destacado como expresión del arte nacional promovido por los gobiernos posrevolucionarios. El muralismo para aquel entonces seguía siendo un fenómeno vivo que daba lugar al debate. En 1935, el mismo Palacio de Bellas Artes fue sede de una polémica feroz entre Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros que concluyó en un planteamiento crítico sobre el muralismo realizado a principios de los años veinte. La pintura muralista mexicana, debido a la poca y defectuosa preparación ideológico-política de los pintores, en algunos casos, sirvió más a los intereses demagógicos del gobierno de México que a los intereses de clase de los obreros y campesinos. A lo largo de los siguientes veinticinco años, el Palacio de Bellas Artes llegó a albergar una variedad de murales que manifiestan posturas estéticas y políticas diversas, algunos realizados in situ y otros trasladados de sus recintos originales, para integrarse a un discurso plural sobre el muralismo mexicano que abarca hasta el año 1960. En esta muestra, que celebra los 70 años de vida pública del Palacio de Bellas Artes, se propone un acercamiento a los diferentes muralismos incluidos en el recinto, que parten de variadas posturas estéticas y políticas, diversas visiones del cuerpo humano y diferentes perspectivas sobre el entorno nacional e internacional.

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Folleto

MARK MOGILNER

La voluntad de ver nace a partir del libro El Palacio de Bellas Artes, cuya fotografía fue encargada a Mark Mogilner por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes en 1992. Dos características definen el trabajo de Mark Mogilner en esta muestra. Por un lado el quehacer paciente y perfeccionista que se manifiesta en estas fotografías de excepcional calidad. Por el otro, la sensibilidad creadora y la intuición perceptiva que demuestra para captar y reinterpretar con ojos de artista la monumentalidad y cada detalle del Palacio de Bellas Artes. La obra de Mark Mogilner en La voluntad de ver no sólo es producto de un gran virtuosismo técnico, sino también de un claro entendimiento de la profundidad del espacio, la proporción, el color, la forma, la textura y el material que componen los objetos fotografiados. Su trabajo es una distinta lectura del Palacio de Bellas Artes, ya que este edificio es retratado desde varios puntos de vista, lo que nos proporciona otra imagen más detallada del esplendor artístico de esta construcción. En este sentido, el propio Mogilner comenta: “En este espacio inmenso, esta mina impregnada de mil formas, prácticamente fuera del alcance del peatón, el fotógrafo debe convertirse en un gigante que puede entrar y vencer las alturas para acercar, desprender y extraer ese detalle fácilmente perdido y ponerlo al alcance del hombre”. Es notable la labor de este artista de la lente, quien es capaz de renovar la visión de monumentos conocidos, así como de revivir el interés del espectador en construcciones con las que está familiarizado y que ya no se detiene a contemplar su grandeza.

FRIDA KAHLO

En Frida Kahlo, como en pocos artistas, se fusionan el personaje y la obra, la mujer y la pintora. Las cir-cunstancias de vida la llevan desde temprana edad a ini-ciarse en el dibujo y la pintura, los cuales se convierten en el medio que le sirve para expresar su muy personal visión de ella misma, de sus amigos y conocidos, así como de los objetos que la acompañan. Esta exposición que con motivo de los cincuenta años de su muerte, pre-senta el Museo del Palacio de Bellas Artes busca ofrecer una visión del universo pictórico de Frida Kahlo. La Frida que se descubre a sí misma a través de la pintura y de su entorno. A partir de un número cuidadosamente se-leccionado de obras, documentos y fotografías entre las que se encuentran algunas inéditas de Manuel Álvarez Bravo y Guillermo Dávila. La exposición se organiza en cuatro núcleos temáticos, que muestran distintos periodos de su producción en los que pueden apreciarse sus intereses técnicos, estilísticos y temáticos, los cuales siempre están ligados a su persona y a todo aquello que formó parte de su universo particular hasta el día de su muerte.

DIÁLOGOS EN LA OSCURIDAD

Diálogo en la oscuridad es una experiencia que descubre nuevas formas de percibir diferentes sensaciones estéticas. Utilizamos nuestra vista para establecer parámetros de todo lo que nos rodea, juzgamos básicamente por lo que vemos. El mundo se crea y se recrea para ser vivido por aquellos que tienen diferentes estrategias de percepción. Se despertarán los sentidos, reduciendo la distancia entre los normo visuales y los invidentes con el fin de fomentar el mutuo respeto y la integración

BASQUIAT

La carrera artística de Jean-Michel Basquiat fue productiva y meteórica. Su duración fue corta, sólo duró nueve años (1980-1988), en los que desarrolló un discurso artístico claro, audaz y coherente. A partir de 1977, utilizó los muros de Nueva York para expresar bajo el nombre de SAMO y mediante grafitis, su rebelde y poético desacuerdo con los valores establecidos por la sociedad en la que vivía marginalmente y de la que se sentía excluido. En 1980, se inició profesionalmente como artista interesándose por los estilos y las técnicas de algunos de los grandes pintores del siglo XX como Picasso, Dubuffet, Pollock, de Kooning, Kline, Rauschenberg y Twombly, que le permitieron desarrollar su propio lenguaje estético. El origen multicultural y latino del artista enriqueció toda su producción imaginaria y pictórica, desarrollando signos míticos y privados ligados a su historia personal y urbana. Los temas que plasmó en su obra comprenden aspectos autobiográficos, historietas y caricaturas, héroes negros, anatomía y símbolos relacionados con el grafiti, acompañados casi siempre de frases y palabras en varios idiomas que hacen referencia directa al dinero, al racismo y a la muerte. Basta con ver, leer o descifrar sus lienzos y los objetos de uso cotidiano que le servían como soporte para descubrir cómo el artista tiene la osadía de decir las cosas sin temor y sin convencionalismos; su postura rebasa los límites de la pintura e incluso de la propia vida. Con esta muestra el Museo del Palacio de Bellas Artes celebra su 70 aniversario presentando por primera vez en México, una visión completa del emblemático artista neoyorkino convertido en mito internacional.

"Si usted tiene información adicional a esta lista de exposiciones, por favor contactar a mpba.informes@inba.gob.mx "
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Av. Juárez y Eje Central s/n, Centro Histórico, ciudad de México.
Horario: martes a domingo de 10 a 17: 30 hrs.
Entrada 43 pesos, entrada libre con credencial de estudiante, maestro e INAPAM.
Domingo: entrada libre
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