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Instituto Nacional de Bellas Artes MUSEO DEL PALACIO DE BELLAS ARTES museos
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TIEMPO SUSPENDIDO

La exposición retrospectiva de Enrique Echeverría ofrece una revisión crítica del desarrollo de su pintura, desde sus años de formación hasta su prematura muerte en 1972, a los 49 años de edad. Frente a los silencios que cubren su memoria y la de su generación, esta muestra se plantea como una merecida revaloración de las búsquedas y aportaciones del pintor Enrique Echeverría en la plástica mexicana de la segunda mitad del siglo XX. Hombre reservado, de una delicada discreción, Echeverría se hizo presente al lado de jóvenes como Alberto Gironella, Héctor Xavier, José Luis Cuevas, Enrique Climent, Vlady y Manuel Felguérez, entre otros, que, abriéndose paso entre las desgastadas propuestas mexicanistas, compartían expresiones artísticas más personales e informadas del arte internacional. Echeverría se plantea los problemas de la plástica deshaciendo la figura en superficies de color. Su manera cuidadosa y persistente de trabajar la luz, los planos, los empastes, los ritmos y la vibración de la materia pictórica, lo lleva de las tonalidades más oscuras a las más brillantes, con una reconocida maestría colorística. En su trayectoria se marcan cinco etapas, mismas que componen esta muestra: años formativos (1943-1954), búsquedas (1954-1959), paisajes interiores (1959-1967), flores imaginarias (1967-1970) y regreso al origen (1970-1972). Mediante una amplia selección de óleos, tintas, acuarelas, dibujos, acetografías, fotografías y objetos personales, esta exposición invita a dialogar con las formas que utiliza Echeverría para tratar la realidad y, en sus propias palabras, a “transitar por nuevos y más amplios caminos artísticos.”

JOSEF KOUDELKA

El Museo del Palacio de Bellas Artes abre sus puertas para albergar uno de los testimonios más auténticos e interesantes del arte contemporáneo internacional: la obra del fotógrafo Josef Koudelka, un artista profundamente comprometido con el arte y con el mundo. Nacido en 1938, en la antigua Checoslovaquia, asistió a las profundas transformaciones que tuvieron lugar no sólo en Europa del Este de la segunda mitad del siglo pasado, si no a la metamorfosis radical que ha sufrido el planeta entero. Ya fuera re¬gistrando rostros únicos o paisajes devastados, Koudelka ha sido testigo de las más sim¬ples y las más complejas manifestaciones del espíritu humano de nuestro tiempo. Esta retrospectiva ha sido concebida a gran escala pero con un sentido absoluto del detalle, la composición y la forma, propios de la obra de este artista. La muestra, organizada en colaboración con la agencia Magnum Photos, reúne más de trescientas fotografías en blanco y negro que recorren todas las etapas creativas de Koudelka, desde la temprana abstracción formal del final de los años cincuenta hasta los deslumbrantes paisajes en los que ha estado trabajando en años recientes. Cuatro décadas de trabajo y reflexión de un artista en cuyos ojos se concentran la belleza y la nostalgia. Su conciencia de las catástrofes, humanas y naturales, no hacen de Koudelka un fotógrafo de mirada apocalíptica, si no alguien capaz de advertir, con su visión sagaz, los matices infinitos del “teatro del mundo “, como él mismo lo llama. Aunque la denuncia esté presente, las imágenes están, sobre todo, habitadas por una enigmática belleza que refleja el alma del fotógrafo. Koudelka toca las entrañas de paisajes devastados por la tecnología, de animales hambrientos, de gitanos marginales, de personajes oníricos que se pierdan en sus propias sombras. Expresiva, a veces desoladora, la muestra registra la evolución en el estilo de Josef Koudelka: en su trabajo temprano, el individuo es el centro de sus composiciones, más adelante, está casi ausente; el paisaje ha ocupado ese lugar. Observar esta transformación es uno de los elementos primordiales del recorrido que, pasado de manera cronológica, se extiende a lo largo de seis núcleos temáticos: Inicios, Teatro, Gitanos, Invasión, Exilios y Caos. Cada uno de ellos revela una preocupación estética diferente; todos, sin embargo, presentan la misma mezcla aventurada de espontaneidad fotográfica, perfección formal y expresión dramática, que ha hecho de la obra de Josef Koudelka una de las más distintivas y desafiantes contribuciones al arte de nuestros días.

GABRIEL OROZCO

Estas doce configuraciones aparecieron cuando imprimimos capas de pelusa sobre placas de cobre. La pelusa fue obtenida de máquinas secadoras de ropa. Son residuos familiares del lavado y secado de nuestras prendas cotidianas. Tenemos aquí doce pieles de polvo, desechos de textiles y de nuestros cuerpos: contienen piel y cabello humano. Hicimos doce grabados mecánicamente obtenidos como imágenes y mecánicamente reproducidos como impresiones. Doce composiciones de partículas que observamos y mantuvimos en el tiempo con tinta y papel. Doce se convirtieron en imágenes, pero el polvo y la imagen son contrarios. El polvo tiende a cubrir la imagen y a convertirla en objeto. El polvo convierte a la ventana en muro. El polvo espacio pero no paisaje. Ahí no hay ilusión, sólo la ilusión de una ilusión. Y este es un libro. Que cuando se abre, como cualquier otro libro, esparce el polvo, y que cuando lo leemos, como cualquier otro, leemos una imagen a pesar del polvo.

ALBERTO GIRONELLA

Nada pareciera más exacto para definir la obra de Alberto Gironella que el término descarga. Se trata de una pintura que impacta y desgarra, que puede incluso producir desconcierto y molestia, pero que difícilmente genera indiferencia. Gironella trabaja con ideas que lo seducen, en su mayoría ideas literarias que en su proceso de reflexión reinventa para después plasmarlas en la obra. Las páginas de sus libros, convertidas en verdaderos objetos, son leídas y subrayadas por el pintor en un afán de rapto, de posesión, pero nunca de plagio. Gironella desprende del papel las ideas que le interesan y va hasta el fondo de las mismas; los libros y autores que lo conmueven se vuelven inspiración y esencia de su trabajo pictórico. Más allá del reconocimiento que tiene por ciertos libros, Alberto dialoga con los autores y, en un acto de complicidad, procede a transformar sus ideas en imágenes: Gironella dice que así como Valle–Inclán cuando se ponía a escribir tenía en cuenta grandes manchas de color, él, al momento de pintar, suele tomar en cuenta su aparato de textos o de lecturas. Alberto Gironella se considera, al igual que Velázquez, un artista con don, lo que en el flamenco y en los toros se llama tener duende. Se contempla a sí mismo como la reencarnación de Goya, Velázquez y el Greco. Obsesionado por las repeticiones, en continuo diálogo con el pasado; íntimo y escandaloso, polémico y en perpetuo contacto místico con la cultura española, este poeta de las imágenes trata a la pintura y a la mujer de manera semejante: utiliza frecuentemente en su obra personajes femeninos a los que adora y destruye. El erotismo como fuente de vida y camino inexorable hacia la muerte fue un leitmotiv en la obra del artista. Su trabajo se consolidó de manera solitaria y alejada en estilo al de cualquiera de sus contemporáneos. La formación que tuvo en sus primeros años de vida, en el seno de una familia hispano mexicana, fue determinante en la consolidación, a través de la literatura y la pintura, de un nexo con España que sería definitivo en su carrera artística. Los temas que encendieron su pasión, lo llevaron a crear obras con temas recurrentes que en su interior reiteran una misma idea. La repetición se volvió parte de un discurso formal que fue el camino para expresar sus opiniones polémicas, sus denuncias y sus obsesiones. La muestra retrospectiva que presenta el Museo del Palacio de Bellas Artes se estructura a partir de los temas que tanto inquietaron al artista: Velázquez, Goya, Valdés Leal, Pereda, El Greco, Zapata, la tauromaquia, las mujeres, Buñuel, Valle-Inclán, Octavio Paz, Nietzsche, Ramón Gómez de la Serna, Malcom Lowry, Madonna y la muerte. Alrededor de estos personajes Gironella realizó lo más contundente de su producción artística.

"Si usted tiene información adicional a esta lista de exposiciones, por favor contactar a mpba.informes@inba.gob.mx "
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Av. Juárez y Eje Central s/n, Centro Histórico, ciudad de México.
Horario: martes a domingo de 10 a 17: 30 hrs.
Entrada 43 pesos, entrada libre con credencial de estudiante, maestro e INAPAM.
Domingo: entrada libre
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